Ir a la farmacia por una cosa y salir con cinco
Entras por vendas, sales con crema, vitamina C, chocolate de caja registradora. Es relatable de compra emocional de salud. Piensas que el día a día explota en mostrador pequeño. El farmacéutico sonríe con complicidad mundial. Llegas a casa y mitad no necesitabas. Aun así, el ritual calmó algo. A veces “cuidarse” es comprar promesa en tubo. No es lógica perfecta; es gesto de querer sentir control cuando el cuerpo pide certezas que nadie puede garantizar del todo.