Vecinos que comparten generador de ruido blanco mental: silencio
Domingo tarde, el edificio calla como pacto tácito. Nadie taladra; nadie presume. Es convivencia negativa buena: ausencia de molestia. Aprecias lo que no pasa. Lees, duermes, piensas. Piensas que la paz vecinal es a veces suerte y a veces respeto acumulado. Cuando rompe un taladro salvaje, valoras más estos domingos. Sales al balcón y oyes vida lejana, no guerra cercana. Es lujo pequeño: silencio compartido sin comité, solo gente cansada que también quiere descansar.