Atardecer en acantilado con viento que ordena ideas
El sol se pone en franja naranja y el mar abajo rompe sin prisa. El viento te peina fuerte, casi grosero, pero limpia la cabeza. No piensas en el curro; piensas en anchura. Hay gaviotas que protestan y tú respiras hondo sin meditar como influencer. Es naturaleza grande en formato accesible: un banco, un acantilado, un poco de miedo sano al borde. Bajas cuando oscurece con mejillas rojas y con la sensación de haber sido pequeña en el buen sentido.