Patatas bravas caseras con salsa del súper arreglada
Horneas patatas con aceite y pimentón, luego mezclas mayonesa con salsa brava del bote y limón. Remueves hasta que parezca tuya. El resultado engaña a visitas modestas. Comes con dedos y orgullo culpable. Es comida de viernes noche sin freír tanto. El horno hace de aliado perezoso. A veces comer es mezclar industrial con cariño y obtener bravas creíbles. Lavas el bol y prometes hacer salsa casera algún día; el futuro es optimista.