Migas de pastor que piden uvas y sillas
El pan se desmiga en sartén con ajo, chorizo, panceta, ritual de paciencia. Sale dorado, crujiente, con grasa buena. Comes con tenedor y con respeto: es plato serio disfrazado de humilde. Las uvas frescas cortan la grasa como aliadas. Es comida de pueblo, de domingo largo, de conversación lenta. No es ligero; es verdadero. Sales con sed y con ganas de una siesta honesta. Las migas enseñan que el pan viejo puede ser festín si lo tratas con tiempo y fuego.