Cocido que dura tres días y tres estados de ánimo
El primer día es garbanzo heroico; el segundo, sopa fideos; el tercero, pringá si atinas. La olla es un calendario comestible. Huele a clavo, a carne paciente, a invierno con propósito. Comes con cuchara grande y pan sin modales. Es comida de abuelas y de tú misma cuando te animas. Sobras y celebras: cocinar una vez y comer tres es magia doméstica. Sales de la mesa con calor interno y promesas de caminar después, medio ciertas.