Canelones de fin de año que alimentan recuerdos
Los canelones llegan gratinados, burbujeantes, con bechamel que pide pan. Cortas y sale humo teatral. Es comida de celebración que también consuela: pesado en el buen sentido. Sobran y al día siguiente son plato de reyes sin corona. Comes despacio porque el cuerpo pide pausa. No es dieta; es temporada. La mesa se llena de platos que repiten historia familiar. Terminas con sensación de pertenencia, de año cerrado con sabor a horno y a risas flojas.