Tortilla sin cebolla para no discutir con nadie
Batís huevos, patatas confitadas con mimo, nada de cebolla porque hoy quieres paz absoluta. Cuajas con fuego medio, volteas con fe o tapas y esperas. Sale amarilla por fuera, jugosa por dentro si aciertas. Cortas y compartes sin debate político culinario. Es tortilla diplomática, deliciosa igual. Comes con pan y silencio complice. A veces comer es evitar la guerra doméstica eligiendo versión simple que nadie puede usar como argumento en WhatsApp familiar.