Pared compartida que transmite la tele vecina
A veces oyes el murmullo de una serie ajena, risas enlatadas, diálogos sin contexto. No es invasión fuerte; es vecindad en modo audio suave. Subes un poco tu música o te acostumbras. La vivienda en papel fino enseña límites porosos. Piensas en aislamiento y en presupuesto; piensas en paciencia. Cuando callan, agradeces. Es convivencia real: no elegiste el guion, pero compartes pared y respeto, y eso también es hogar en ciudad, con su ruido educado y su silencio ganado.